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La Bandera de la Paz en la bella Cozumel Isla de Paz

La Bandera de la Paz, más grande del mundo, ondeará para siempre en la bella “Cozumel, isla de paz”

Durante 23 años en que he tenido el privilegio de entregar más de 3,000 Banderas de la Paz en buena parte del Mundo, en emotivas y profundas ceremonias, se ha despertado una energía que pudiéramos calificar de sublime. El mensaje de Paz de Nicholas Roerich, ilustre iniciador de la Bandera, ha llegado a miles y miles de corazones, en estas ceremonias que han sido como Iniciaciones espirituales para los que han estado preparados para recibir su misión de pacificadores, cumpliéndose las palabras: “El Maestro llega, cuando el discípulo está preparado”.

Por medio del plexo del corazón se ha podido llegar a planos superiores de conciencia. Esto lo hemos comprobado en distintos países, una y otra vez. Pero si bien todas las ceremonias han sido diferentes y profundas, no tengo palabras para expresar la armonía que se despertó en la entrega de la Bandera de la Paz a la bella Isla de Cozumel, en las personas de su Presidente Municipal, el Lic. Juan Carlos González, y de su Sra. Esposa, titular del Organismo DIF, Doña Virginia Alcérreca. La prensa calificó a la ceremonia de inolvidable.

Cientos de hombres, mujeres y niños vestidos de blanco y portando en sus manos una Banderita de la paz, esperaban ansiosos, la entrada de la Bandera de la Paz, que promueve la Cultura de la paz, y la convivencia pacífica sin distinción de raza, política o religión.

Primeramente, la Banda de Marina, recibió con todos los honores al lábaro Nacional y se cantaron los himnos de Quintana Roo y el de México. La Profesora Esmeralda Flores, Coordinadora del Comité Internacional en Coahuila, leyó con perfecta dicción los antecedentes históricos de la Bandera, y una nota curricular de la Presidenta.

Se oyeron trompetas y tambores, anunciado la entrada de la Bandera de la Paz, portada por una servidora y escoltada gallardamente por elementos femeninos de la Marina. En estos marciales momentos, la Bandera de la Paz en movimiento, va irradiando una gran armonía y paz entre todos los asistentes. Es un momento especial, en que no hay palabras para explicar esa presencia, que hace que no se oiga ni el menor ruido entre los asistentes, silencio solo roto por algún sollozo de emoción. Los ojos expectantes, a veces llenos de lágrimas, recibieron con devoción a la Bandera. Ese símbolo de las tres esferas, formando un triángulo con el vértice hacia arriba, que tiene más de 9000 años en el Planeta, que ha quedado indeleble en el corazón de miles de personas en muchos países. Ver Simbología de la Bandera en www.banderadelapaz.org

Llena de emoción, terminé mi mensaje, con las palabras de Roerich, y las que salieron en ese momento de mi corazón: “Que ondee la Bandera de la Paz en los altares y los baluartes de la espiritualidad, que ondee en los desiertos, y aún ahí germinará la semilla mágica, que ondee la Bandera de la Paz sobre las Islas de la Belleza, y estas se convertirán en faros de Paz, que ondee la Bandera de la Paz en todo el Mundo, uniendo a los Hombres de buena voluntad, sin distinción de raza, política o religión. Que ondee la Bandera de la paz, como clara Luz del corazón.”

Al terminar estas palabras, le pregunté al Sr. Alcalde, si aceptaba la Bandera y él respondió con un rotundo: “¡SÍ, ACEPTO; EN NOMBRE DEL PUEBLO Y DEL GOBIERNO DE COZUMEL, ACEPTO ESTA BANDERA DE LA PAZ!”. Asimismo, la Presidenta del DIF, Doña Virginia, con emoción aceptó la responsabilidad de incorporar a los niños escolares al Programa “Juntos construimos la Paz”, para enseñar a nuestros niños, a ser seres de paz, y los tres juntos, con nuestras manos entrelazadas, ondeamos la Bandera de la Paz.

Mientras esto sucedía, seis oficiales de la marina mexicana, sostenían entre sus brazos, la enorme Bandera de la Paz y la orquesta Polifacética de Felipe Carrillo Puerto, interpretaba con maestría el Himno de la Alegría.

Cuando empezamos a izar la Bandera de la Paz más grande del Mundo, sentía que mi corazón se me salía del pecho. Otra misión cumplida, otro grano de arena para contribuir a la paz en nuestro maltrecho Planeta.

Dra. Alicia Rodríguez

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