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Homenaje en Isvara, San Petersburgo por 30 años de misión

En esta vida, he tenido la fortuna de visitar lugares maravillosos y mágicos. Uno de ellos es ISVARA, que en sánscrito significa “LUGAR DE LUZ”.

ISVARA, es una bellísima finca rodeada de un lago y bellas “verioskas”, que es el árbol típico de Rusia, cuyas hojas tintinean al moverse con el dulce viento. Está cerca de San Petersburgo, Rusia y fue la casa de verano de los Roerich, que ahora es un bello y acogedor Museo.

El ilustre Nicholas, iniciador de la Bandera de la Paz, nos dice:

“Todo lo feliz y maravilloso en mi infancia, está relacionado con ISVARA”

Allí aprendió a respetar y amar a la naturaleza, se inició en la arqueología, encontrando piezas prehistóricas. Ahí comenzó a pintar y fue un niño, pleno y feliz.

Yo llegaba por tercera vez a la casa de los Roerich muy emocionada, cuando un hombre que no conocía y que resultó ser el “Curador de la Casa Museo”, se me acercó muy respetuosamente y me dijo con mucho respeto:

“La última flor del verano de Isvara, para la Discípula predilecta del Maestro”

Esas palabras llegaron a mi corazón. El tono de su voz era dulce y parsimonioso, como si de un ritual religioso se tratara; me enseñó todos los rincones del jardín y de la casa. El lugar donde dormía Nicholas en sus vacaciones, que aún conservan sus vibraciones, la habitación donde meditaba su Sra. Madre, la Virgen de la Paz, con el Símbolo de la Bandera de la Paz; el pequeño lago donde Nicholas encontró piezas arqueológicas… Todo era mágico.

La presencia de mi amado Maestro Roerich, que es la misma que se despierta cuando entrego la Bandera de la Paz en el Mundo; estaban allí, rodeándome, vivificándome y haciéndome la mujer más feliz del mundo.

Esa misma sensación, sentí el 31 de julio del 2016, cuando la gentil Directora del Museo Olga Cherkasova y sus colaboradoras, me invitaron a celebrar en ese mágico lugar mis 30 años de misión, llevando la Bandera de la paz y el mensaje de Nicholas Roerich ante más de cien millones de personas, gracias a la televisión.

He estado en Isvara en varias ocasiones. En todas las estaciones es maravilloso, pero en el otoño ruso, con sus hojas amarillas y marrones cuando caen en el suelo haciendo una alfombra, es verdaderamente inolvidable.

Les comparto las fotografías tomadas en ese magnífico otoño Ruso, y en el verde verano, celebrando mi 30º Aniversario, para que al verlas, puedan sentir la misma emoción que yo sentí al ver esos paisajes.

Dra. Alicia Rodríguez

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